Up Factory | Carlos Uralde

ARTE

En un periodo en el que la libertad se convirtió para mí en un concepto obsesivo, llegué a afirmar que “las únicas vías de huida hacia la libertad total eran la demencia y el arte”.

Aunque hoy no piense exactamente igual, sí creo que la sensibilidad para versionar la vida es tan escasa -en términos relativos- que quien fuere capaz de alumbrar genuinas interpretaciones sobre cualquier faceta de nuestra existencia, es porque antes se atrevió a asumir el vértigo de caminar en soledad. Para la mayoría esto es una locura, a la que osadamente se aventura el artista.

Me gusta el contacto con el mundo del arte. Las reproducciones de pintura, o cualquier otra superficie dimensionalmente plana, solo requieren la aplicación de un invariable conjunto de normas (posición, equilibrio de luces y la óptica adecuada) Pero cada cuadro transmite nuevas sensaciones cuando el fotógrafo penetra a través del objetivo en las perspectivas y las texturas que pueden encontrarse sobre cada lienzo.

La escultura, por su parte, es siempre un desafío. Las 3 dimensiones de la materia se amplían en el trabajo del artista y las innumerables interpretaciones que surgen a la hora de la iluminación pueden llegar a bloquear la acción del fotógrafo.

La cerámica, la orfebrería, la ebanistería, la música, el ballet, o cualquier actividad vocacional en la que un ser humano trabaja sin mirar el reloj, suelen convertirse para el fotógrafo en verdaderas vías de evasión. / Carlos Uralde

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