Up Factory | Carlos Uralde

El deseo mueve el mundo.

El deseo (no confundir con el instinto) es otro de esos misterios de la Creación que hacen más bella la existencia y dan sentido a nuestra vida. Todos somos objeto y sujeto del deseo. Y como tales, nos congratula contemplar la mejor imagen de lo que la Naturaleza nos ha regalado. A lo largo de la Historia, sólo los afortunados modelos que coincidían en tiempo y lugar con los grandes pintores y escultores, podían aspirar a quedar inmortalizados en obras de arte, y contemplarse a sí mismos a través de la materia y el genio de los artistas. Hoy, ese proceso es mucho más ágil y resuelto. Hablamos de la fotografía, que también es un género en el universo del arte.

Vivimos en una sociedad de consumo en la que tenemos una celebración mínima cada mes, ya sea porque así lo dicta el calendario oficial, bien porque se trate de las fechas más señaladas de nuestra propia agenda personal. Y, ¿qué podemos regalar (o regalarnos), si tenemos ya de todo?

En Estados Unidos, donde ya hace tiempo que el book fotográfico se convirtió en un original obsequio, han reparado recientemente en la idoneidad de evocar a los grandes maestros de nuestra Historia del Arte, para reflejar en un álbum de fotos la belleza que, desde Adán y Eva, plasmaron los mejores artistas en esos fantásticos lienzos y esculturas que hoy podemos contemplar en los más afamados museos. Hablo del desnudo, idealizado a través de las luces, el color y las sombras, de una ambientación especial y de la destreza de un buen maquillaje, y ornamentado con sensuales corseterías, pedrerías, joyas, o cualquier exiguo retal. Son las versiones íntimas de cada cual, que suscitan la complacencia del modelo, y el deseo de cada cónyuge, de quienes parten –en muchos casos- estas iniciativas que, entre otras cosas, abren nuevos horizontes en aquellas relaciones que necesitan renovar sus estímulos. / Carlos Uralde

AVISO

AUTORÍA-COPYRIGHT

Nota.- Por razones de discreción, en esta sección de “Books Boudoir” sólo figuran de mi autoría aquellas fotos impresas con mi marca de copyrigth. El resto son las únicas imágenes ajenas en esta web, que he tomado de internet *, en cuyo universo ya eran públicas, y que en este punto sirven como referencia aproximativa de mi propio estilo a la hora de explorar fotográficamente las posibilidades estéticas que el desnudo humano ofrece. / Carlos Uralde

* No tengo información sobre la identidad de sus autores.