Up Factory | Carlos Uralde

DECO

FOTOGRAFÍA DE DECORACIÓN / INTERIORISMO Y EXTERIORES

La arquitectura describe por sí sola los sucesivos periodos de la Humanidad y el latir de cada pueblo. Cada estación, cada mes, cada hora del día, nos muestra las múltiples interpretaciones que el Tiempo hace en cada edificación. Y cada decorador se encarga de dar respuesta a las innumerables versiones con que cada carácter interpreta el Tiempo: tiempo para el sosiego, tiempo para el trabajo, tiempo para la comunicación, tiempo para el descanso, tiempo para la contemplación, tiempo para hacer nada, tiempo para la reflexión,... Todos y cada uno de los tiempos de nuestra vida.

Oficinas y despachos, dormitorios, bibliotecas y salones, patios, porches, terrazas y jardines, cocinas, cuartos de baño,... y siguiendo por aquellos espacios comunes para la convivencia con ese segundo nivel de relación que son nuestros vecinos, y así, hasta la misma concepción de cada diseño urbano, porque nuestras ciudades -del tamaño que sean- son (o deberían ser) una proyección de nuestra propia casa.

Fotografiar construcciones es un trabajo tan laborioso como gratificante. Comienza en una fase de “localización” de los distintos puntos de toma que cada edificio inherentemente tiene: la incidencia de la luz en cada parte del día, la previsión meteorológica, la concurrencia de elementos indeseables como grúas, camiones aparcados o cualquier otra incidencia municipal,.. Pero normalmente merece la pena.

En interiores contamos en muchos casos con la limitación del espacio, con un desequilibrio de las distintas temperaturas de color en las luces existentes, el cambio de bombillas, la coordinación permanente con floristerías, tiendas de mobiliario y bazares que puedan suministrarnos en cualquier momento ese pequeño jarrón que el conjunto necesita para completar su armonía,... Todo lo necesario para coronar la admirable labor de arquitectos e interioristas en su afán de hacer cada vez más atractiva la evolucionada “cueva” en la que nuestros antepasados se refugiaban. / Carlos Uralde