FOTÓGRAFO DE NIÑOS

«Crecerá, y tú tendrás para siempre la imagen de una edad irrepetible».

Alfred Hichcock solía dar un consejo a sus actores: «Nunca se les ocurra hacer una película con animales, ni con niños, pues quedarán ustedes automáticamente eclipsados en la pantalla»

Estos inocentes seres tienen la virtud de la espontaneidad, y esta cualidad convierte un buen book de fotos en uno de los objetos más preciados para padres y abuelos.

La fotografía profesional de personas (modelos adultos o menores) es una experiencia humana de comunicación en la que no basta con ser un fotógrafo técnicamente bueno. Hay un importante aspecto que es la empatía, a partir de la cual sólo es posible lo que llamamos “la dirección del modelo”. 

Evidentemente, el nivel de interrelación con los pequeños varía en función de la edad. Las gracejas que nos ofrece un bebé son distintas de las que obtenemos de su hermanito mayor, quien –a partir de los 2 años–, nos obsequia con la inocente forma con que interpreta un mundo que es nuevo para él. Es por ello que esta mágica experiencia por la que los humanos cruzamos durante los 10 primeros años de nuestra vida, es siempre una gratificación personal para la mayoría de los adultos, y muy especialmente para los fotógrafos. Yo, en este caso, cuento con una ventaja: ¡me encantan los niños!

Carlos Uralde

CONTACTO