Producción audiovisual

Desde la ilusión óptica de aquella genialidad que sus propios inventores (los Lumiére) infravaloraron como un mero engaño de nuestros sentidos, la reproducción de “la imagen en movimiento” ha evolucionado hasta convertirse hoy en una ineludible forma de entender nuestra vida cotidiana.

La impresionante oferta audiovisual de nuestros días debe su profusión a las infinitas posibilidades que hoy nos ofrece la tecnología digital, facilitando enormemente la manipulación del material y la constante fabricación de nuevos productos.

Frente a una pantalla, y en un pequeño “controlador” elegimos con un dedo en qué realidad o en qué ficción deseamos vivir los próximos minutos: un drama, una comedia, un circo, un viaje por las profundidades marinas, o sobrevolando las más inaccesibles montañas; un engaño sexual que eleva nuestra sangre a ebullición, la información de lo que está pasando en todos los rincones del planeta o la obscenidad de nuestra especie, reflejada en las miserias de nuestro mundo. Es el maravilloso universo audiovisual, en cuya dimensión virtual corremos el peligro de perder el sentido de la verdadera realidad.

Reflexiones aparte, y puestos a comunicar un mensaje ¿es más efectiva la imagen en movimiento (vídeo) que la imagen estática (foto)?    Depende de muchos factores: el soporte sobre el que va a ser expuesto, las características del destinatario, o incluso el presupuesto.

Dicen que la imagen en movimiento supone añadir un dígito más a los costos, pues el tiempo de elaboración, tanto en la pre-producción, como en la misma producción y, por supuesto, en la post-producción es inherentemente superior en la versión animada de la imagen. Sin embargo, para la impresión en nuestra memoria, tiene el mismo valor una sola ilustración que una centena de figuras secuenciadas durante varios segundos.

Ambas opciones son válidas para transmitir una forma, una idea o generarnos una sensación, si bien, las posibilidades para “narrar una historia con imágenes” se amplían enormemente dinamizando la fotografía con el movimiento y el sonido. ¡Viva el cine!
Uralde

Claqueta R